sábado, 20 de septiembre de 2014

ALMA, BUSCARTE HAS EN MI

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Alma, buscarte has en Mí, 
y a Mí buscarme has en ti.

De tal suerte, pudo amor, 
alma, en Mí te retratar, 
que ningún sabio pintor supiera 
con tal primor tal imagen estampar.

Fuiste por amor criada hermosa, 
bella, y así en mis entrañas pintada, 
si te perdieres, mi amada, alma, 
buscarme has en Mí.

Que yo sé que te hallarás en mi pecho retratada, 
y tan al vivo sacada, 
que si te ves holgarás viéndome tan bien pintada.

Y si acaso no supieres dónde me hallarás a Mí. 
No andes de aquí para allí, sino, 
si hallarme quisieres, 
a Mí buscarme has en ti.

Porque tú eres mi aposento, 
eres mi casa y morada, y así llamo en cualquier tiempo, 
si hallo en tu pensamiento estar la puerta cerrada.

Fuera de ti no hay buscarme, 
porque para hallarme a Mí bastará solo llamarme, 
que a ti iré sin tardarme, 
y a Mí buscarme has en ti.



Santa Teresa de Jesús

jueves, 11 de septiembre de 2014

EXPOSICIÓN DEL PADRE NUESTRO


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1Oh santísimo Padre nuestro: creador, redentor, consolador y salvador nuestro.

2Que estás en el cielo: en los ángeles y en los santos; iluminándolos para el conocimiento, porque tú, Señor, eres luz; inflamándolos para el amor, porque tú, Señor, eres amor; habitando en ellos y colmándolos para la bienaventuranza, porque tú, Señor, eres sumo bien, eterno bien, del cual viene todo bien, sin el cual no hay ningún bien.

3Santificado sea tu nombre: clarificada sea en nosotros tu noticia, para que conozcamos cuál es la anchura de tus beneficios, la largura de tus promesas, la sublimidad de la majestad y la profundidad de los juicios.

4Venga a nosotros tu reino: para que tú reines en nosotros por la gracia y nos hagas llegar a tu reino, donde la visión de ti es manifiesta, la dilección de ti perfecta, la compañía de ti bienaventurada, la fruición de ti sempiterna.

5Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo: para que te amemos con todo el corazón, pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti, buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, gastando todas nuestras fuerzas y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio de tu amor y no en otra cosa; y para que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, atrayéndolos a todos a tu amor según nuestras fuerzas, alegrándonos del bien de los otros como del nuestro y compadeciéndolos en sus males y no dando a nadie ocasión alguna de tropiezo (cf. 2 Cor 6,3).

6Danos hoy nuestro pan de cada día: tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo: para memoria e inteligencia y reverencia del amor que tuvo por nosotros, y de lo que por nosotros dijo, hizo y padeció.

7Perdona nuestras deudas: por tu misericordia inefable, por la virtud de la pasión de tu amado Hijo y por los méritos e intercesión de la beatísima Virgen y de todos tus elegidos.

8Como también nosotros perdonamos a nuestros deudores: y lo que no perdonamos plenamente, haz tú, Señor, que lo perdonemos plenamente, para que, por ti, amemos verdaderamente a los enemigos, y ante ti por ellos devotamente intercedamos, no devolviendo a nadie mal por mal, y nos apliquemos a ser provechosos para todos en ti.

9 No nos dejes caer en la tentación: oculta o manifiesta, súbita o importuna.


10Y líbranos del mal: pasado, presente y futuro. Gloria al Padre.

San Francisco de Asís

EXHORTACIÓN A LA ALABANZA DE DIOS

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1Temed al Señor y dadle honor.

2Digno es el Señor de recibir alabanza y honor.

3Todos los que teméis al Señor, alabadlo.

4Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.

5Alabadlo, cielo y tierra.

6Alabad todos los ríos al Señor.

7Bendecid, hijos de Dios, al Señor.

8Éste es el día que hizo el Señor, exultemos y alegrémonos en él
¡Aleluya, aleluya,aleluya! ¡Rey de Israel!.

9Todo espíritu alabe al Señor (Sal 150,6).

10Alabad al Señor, porque es bueno; todos los que leéis esto, bendecid
al Señor.

11Todas las criaturas, bendecid al Señor .

12Todas las aves del cielo, alabad al Señor.

13Todos los niños, alabad al Señor.

14Jóvenes y vírgenes, alabad al Señor.

15Digno es el cordero, que ha sido sacrificado, de recibir alabanza, gloria y honor..

16Bendita sea la santa Trinidad e indivisa Unidad.


17San Miguel Arcángel, defiéndenos en el combate.

San Francisco de Asís 

domingo, 31 de agosto de 2014

VUESTRA SOY, PARA VOS NACÍ

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Vuestra soy, para Vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?

Soberana Majestad, eterna Sabiduría,
bondad buena al alma mía;
Dios,alteza, un ser, bondad,
la gran vileza mirad que hoy os canta amor así.

¿Qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, pues me criastes;
vuestra, pues me redimistes;
vuestra, pues que me sufristes;
vuestra, pues que me llamastes;
vuestra, porque me esperastes;
vuestra, pues no me perdí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

¿Qué mandáis, pues, buen Señor,
que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le habéis dado a este esclavo pecador?
Veisme aquí mi dulce Amor;
Amor dulce, veisme aquí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Veis aquí mi corazón,
yo le ponga en vuestra palina,
mi cuerpo, mi vida y alma,
mis entrañas y afición;
dulce Esposo y redención,
pues por vuestra me ofrecí.

¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida,
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida,
que a todo digo que sí.

;Qué mandáis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno, o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí.

¿Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis, dadme oración;
si no' dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad.
Soberana Majestad, solo hallo paz aquí.

¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme, pues, sabiduría,
o por amor, ignorancia;
dadme años de abundancia,
o de hambre y carestía; dad tiniebla
o claro día, revolvedme aquí o allí.

,;Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar.
Si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando.
Decid, ¿dónde, cómo y cuándo?
Decid, dulce Amor, decid.

¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme Calvario o Tabor,
desierto o tierra abundosa,
sea Job en el dolor,
o Juan que al pecho reposa;
sea viña fructuosa o estéril,
si cumple así.

¿Qué mandáis hacer de mí?

Sea José puesto en cadenas,
de Egipto Adelantado,
David sufriendo penas,
Ya David encumbrado;
sea Jonás anegado,
o libertado de allí.

¿Qué mandáis hacer de mí?

Esté callando o hablando,
haga fruto o no le haga,
muéstreme la Ley mi llaga,
goce de Evangelio blando;
esté penando o gozando,
solo Vos en mí viví.

¿Qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, para Vos nací,
,:qué mandáis hacer de mí?


Santa Teresa de Jesús

jueves, 28 de agosto de 2014

NADA TE TURBE

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Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda.

La paciencia todo lo alcanza,
quien a Dios tiene
nada le falta,
sólo Dios vasta.

Eleva tu pensamiento,
 al cielo sube,
por nada te acongojes.
nada te turbe.

A Jesucristo sigue con pecho grande
y venga lo que venga,
nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana,
nada tiene de estable todo se pasa,
aspira a lo celeste que siempre dura,
fiel y rico en promesas,
Dios no se muda,
Ámala cual merece bondad inmensa,
pero no hay amor fino sin la paciencia.

Del infierno acosado aunque se viere
burlará sus furores a quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos, cruces, desgracias,
siendo Dios tu tesoro nada te falta.
Id, pues, vienes del mundo,
Id, dichas vanas,
aunque todo lo pierda
 sólo Dios vasta.


Santa Teresa de Jesús

sábado, 23 de agosto de 2014

¿Qué quiero?


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Una sola cosa: que Dios vibre en mí y yo en Él. Este es mi único fin.

Poco a poco mi vida ha ido perdiendo el gusto por este mundo, vivo en el disfrute de él,  pero sin Dios, todo es vano, el amor, la caridad etc, todo son vainas sin semilla.

Si busco a Dios, todo el espacio se llena, la vida cobra otro sentido, el corazón se alegra y se vive el aquí y el ahora, porque en este momento Dios existe, Dios está en el aire que se respira, en el amor que nos envuelve, en la comida que nos alimenta, y en la vida que palpita en cada segundo de este continuo devenir.


Que felicidad más grande es buscar a Dios en todas las cosas, esa vibración maravillosa que impregna el Universo.